La colocación de los implantes se realiza mediante una cirugía en la que se prepara un lecho en el hueso para alojar el implante. Por lo general se realiza con anestesia local y el postoperatorio es muy leve o nulo en la mayoría de los casos, pudiéndose producir inflamación y hematoma en casos en los que sea necesario colocar muchos implantes.
Hay ciertos casos en los que la cirugía puede realizarse con sedación intravenosa, practicada por un anestesista, como casos muy largos o pacientes muy nerviosos. Entre la colocación de los implantes y la colocación de los dientes transcurre un periodo de 2-4 meses en función de la cantidad y calidad del hueso en cada caso (fase de osteointegración).